No vivas tu vida sin la ayuda de Dios. "No lo dejes afuera". Hacé que
Dios sea parte de los detalles de tu vida. ¡Él los conoce todos y quiere
ayudarte! Creele a Dios. Creé en Jesús: invitalo a tu vida. Porque: "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). ¡Y no hay nada más maravilloso que eso!viernes, 13 de febrero de 2015
Mi Padre
No vivas tu vida sin la ayuda de Dios. "No lo dejes afuera". Hacé que
Dios sea parte de los detalles de tu vida. ¡Él los conoce todos y quiere
ayudarte! Creele a Dios. Creé en Jesús: invitalo a tu vida. Porque: "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). ¡Y no hay nada más maravilloso que eso!lunes, 12 de enero de 2015
¿Qué es eso?
"Dios me ama" es una frase que suele oírse mucho. Pero, ¿qué quiere decir? Su significado es sencillo y a la vez ¡muy trascendente! Dios nos ama infinita e incondicionalmente. Su amor es eterno. Su amor por nosotros no tiene fin. Él es el Dios Todopoderoso que creó todo lo que existe, ¡y nos creó para que fuésemos sus hijos! Simplemente porque nos ama y quiere compartir su amor. Todo lo bueno que existe en la tierra lo hizo para nosotros y por nosotros, los seres humanos.
Dios no es "como los 'dioses' inventados" por los hombres; esos ídolos reflejan la miseria humana: "dioses" crueles, vengativos, interesados, llenos de ira y violencia. Lo vemos en la mitología de pueblos antiguos. La historia nos cuenta de eso. Algunos sistemas religiosos también. Al Dios único y verdadero se lo define con esta frase: "Dios es amor" (1 Juan 4:16b, La Biblia). ¿No es sorprendente? ¡maravilloso!
Decimos que ese amor es incondicional porque no nos exige nada para ser receptores de ese amor incomparable. Alguien dijo: "Nada de lo bueno que hagas puede hacer que Dios te ame más. Nada de lo malo que hagas puede hacer que Dios te ame menos. Porque Él te ama infinitamente sin condición y sin límites; no por lo que HAGAS, ni por lo que NO HAGAS". Por supuesto, el amor de Dios no es una licencia para hacer lo que queramos, bueno o malo. Porque no le irá bien a quien hace lo malo
El amor de Dios más bien debe ser una motivación para hacer lo bueno. No porque "debamos hacerlo", sino por gratitud a Aquel que nos ama tanto. Somos hijos del Dios verdadero y bueno. Él mismo nos ayuda a ser mejores cada día.
martes, 30 de diciembre de 2014
Fiesta en el corazón
martes, 25 de noviembre de 2014
"No" al abatimiento
No nos quedemos abatidos. Podemos ser libres del abatimiento y de la ansiedad que enferma. Podemos evitar que las circunstancias que nos rodean nos agobien. Podemos evitar que nos abatan la mirada y el alma. Podemos deshacernos del desaliento. Podemos sacudirnos los temores. Podemos sobrellevar nuestros fracasos y convertirlos en progreso. Podemos resistir y vencer en cada lucha porque Dios nos ama. Él nos da la fuerza y la sabiduría. Aunque cometamos errores, si acudimos a Él creceremos y aprenderemos cada día. lunes, 13 de octubre de 2014
Virtual o real
De alguna manera todos somos un poco individualistas; unos más que otros. El problema aparece cuando esa característica domina y controla todas las demás. Eso puede afectar muchas de las cosas buenas. Una de las mejores cosas que nos brinda la vida, el compañerismo y la amistad, pueden ser socavadas por un fuerte temperamento individualista. Aunque la sociedad actual es muy individualista y competitiva, tenemos elección. Ese individualismo creciente, junto con el uso inapropiado de la tecnología, puede aislarnos, esclavizarnos y hacernos, en cierta manera, "menos humanos". Se ha comprobado que los niños que crecen dependiendo de dispositivos en vez de crecer en contacto con el mundo natural y “real” tienden a ser menos sociables, más introvertidos, menos tolerantes a la frustración y menos capaces de sentir empatía. Recordemos que tenemos la capacidad de decidir lo mejor para nosotros y para nuestros hijos. Somos personas con voluntad y libre decisión, con sentimientos y emociones, con valores y moral. No perdamos esa oportunidad de que crezcan sanos a la vez que sacan lo mejor de los avances tecnológicos. Una cosa no quita la otra. Pueden ser compatibles en su justa medida. El desarrollo humano adecuado requiere contacto humano, relaciones humanas, entorno humano, esparcimiento con humanos. Contacto humano. No por medio de video llamadas o programas especiales. Contacto real y no virtual. Necesitamos del otro y el otro necesita de nosotros.
La amistad y el compañerismo, la familia… es “invento de Dios”, porque Él busca siempre nuestro bien y sabe lo que es mejor. Nos ama de tal manera que nos cuida y nos protege incluso de nosotros mismos. Dios hace progresar la ciencia y a la vez nos da sabiduría para lidiar con sus efectos y consecuencias.
sábado, 6 de septiembre de 2014
Compasivos
La compasión es una característica
cristiana por excelencia, porque, como alguien dijo, “es otro nombre del amor”. La compasión no es lástima, porque ésta solo se duele y añade una cuota de dolor, porque tiene connotaciones negativas, y no suele ver soluciones. Tampoco es sólo empatía, porque la empatía
se conduele, se identifica, pero no siempre procura hacer algo al respecto. La compasión también se conduele y se identifica con el que sufre, pero
busca hacer algo para aliviar el sufrimiento
que presencia.
Los cristianos somos llamados a ser
compasivos.
A sentir empatía por el prójimo e ir un paso más guiados por el amor de Dios. Nos identificamos con el dolor del otro. Somos llamados a ser compasivos, como Jesús. Somos
llamados a amar de tal manera que la compasión brote del corazón y nos mueva a
procurar acciones y decisiones que lleven alivio al que sufre.viernes, 8 de agosto de 2014
Paz en todo
¿Qué cosas suelen robarte la paz? ¿Algunas actitudes o incluso cosas muy pequeña? Contémosle a Dios. Él nos enseña a ejercitar el dominio propio y a buscar la paz en Él. He descubierto que cuando le obedezco a Él, ya no es tan fácil que las circunstancias me
quiten la paz. La obediencia a Dios es muy importante porque sus mandamientos e instrucciones son para nuestro bien siempre. Hagamos lo que dependa de nosotros para vivir en paz y compartir esa paz.
Si pedimos que Dios tome el control y nos ayude, podremos aquietar el corazón, ordenar el pensamiento, y no ser esclavo de las emociones que nos llevan a reaccionar. En medio de la actividad podremos disfrutar de esa quietud del alma. Cuidémosla, cuidando además nuestro carácter, buscando avanzar en madurez y prudencia. Confiemos en el
poder de Dios que nos socorre siempre que lo necesitemos. Atesoremos esa
paz incomparable que Dios nos regala.






