lunes, 2 de mayo de 2016

Todo estará bien

Una de las mayores preocupaciones del ser humano, es el futuro, el mañana. Sin embargo, Dios nos dice: “No se preocupen por el día de mañana”. Dios es nuestro Padre, el Padre Perfecto, y prometió cuidar de nosotros. En sus manos están nuestros tiempos, nuestros días, nuestra vida. Sabemos que Dios es amor y nos ama con amor eterno… ¿por qué no confiar, entonces, que nuestra vida está segura en sus manos?  

La ansiedad nos asalta y nos apresa. Nos turba y nos altera de modo que no nos permite disfrutar el hoy. Pero si consideramos las palabras que Dios nos ha dicho, podemos descansar, dejar toda preocupación en Él y vivir mejor. 

Vivir confiando en Dios es la mejor manera de vivir.
 
Dios también dijo: “Oren sin cesar”. Y, además, nos animó a pedir en oración todo lo que necesitemos; a contarle todo lo que nos pasa y confiar en que Él oye y Él hará lo que sea necesario, y más. Oremos, hablemos con Dios. Conversemos sobre nuestra vida y nuestra necesidad, sobre nuestros seres queridos, sobre lo que nos preocupa, y confiemos como un niño confía en su papá que no falla. Nuestro Dios dijo: “No temas. Todo estará bien”. Entonces, “Todo estará bien”.

La fe (la confianza) agrada a Dios. Confiá, confiemos, sencilla y sinceramente. Y veremos que todo, absolutamente todo estará bien, sin importar las crisis, los problemas o dificultades que puedan surgir. Sin importar las situaciones individuales, nacionales o mundiales. porque Dios es soberano y Todopoderoso y Él sigue en control. Ánimo. Confiá y no lo dudes: ¡Dios cuida de vos!

domingo, 3 de abril de 2016

Sin desesperarse

¿A quién le gusta esperar? No unos minutos; mucho tiempo. Todos podemos esperar, "sin desesperar", cierto tiempo. Pero, esperar un tiempo prolongado ya no es tan fácil. Lo sabemos por experiencia. Sin embargo, cuando consideramos que no estamos solos, y que en esta espera que se extiende Dios nos acompaña y es quien limita el lapso de tiempo antes de la respuesta...¡eso sí que cambia las cosas!

No es lo mismo esperar sin esperanza, que esperar confiados en que la respuesta está cada vez más cerca. La Biblia dice "Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor. (Romanos 5:5, NTV)

Por eso, esperemos en Dios, ¡y no nos desesperemos! Dios nos ama. Dios prepara cada día para nosotros. Dios pone límites a las dificultades que nos encontramos. Él nos ayuda. Y tiene un propósito de bien, siempre.

¿Tenemos que esperar? Hagámoslo con esperanza, confiados en Dios. Recordemos que Dios es nuestro Padre, el Padre Perfecto, ese Padre que todos hubiéramos soñado tener. Y Él es bueno.  ¿Cómo no esperar confiados? Sabemos que no estamos solos. El Dios Todopoderoso nos acompaña y Él prometió darnos todo lo que necesitamos. Eso incluye la paz, la fortaleza, la esperanza y la alegría. Todo.

 Dios está con nosotros. Que esta verdad tan maravillosa alimente tu fe y tu confianza en Dios en este mismo momento. La respuesta puede estar más cerca de lo que te imaginás.

sábado, 5 de marzo de 2016

Página en blanco

Una página en blanco. Eso nos das cada día. Para escribir allí, con hechos, acerca de tu Amor. Señor, nuestros hechos deben hablar de Vos. La gente debe ver en esta vida cotidiana que sos real, que nos amás con amor eterno, y estás buscando a cada ser humano para darte a conocer, para bendecirlos con la salvación.

Cada día, un nuevo comienzo. Oportunidad para mejorar, perfeccionarse y compartir con otros tu mensaje de amor. El mundo está tan necesitado...¡Y Vos, Señor, le das cada día una oportunidad nueva!
Podemos presentar tu amor. En medio de la necesidad, tu amor. En medio del dolor, tu amor. En medio de la desesperación, tu amor. En medio de la incertidumbre, tu amor. En medio del temor, tu amor que vence todo temor.

Señor, podríamos hablar de tu santidad, de tu justicia, de tu poder, de tantas maravillas... y lo hacemos muchas veces. Pero, Vos sabés que nada cautiva tanto el corazón humano como el amor, tu amor eterno, incondicional, gratuito ¡infinito!

Hoy, otro día. Otra página en blanco. Dirigí nuestro mundo. Dirigí nuestros pasos, Señor. Poné en nosotros tus palabras, tus sonrisas, tu amor eterno, para compartirlo con muchos, para que te conozcan. De eso se trata la vida. Ni más ni menos. Compartir tu mensaje. ¡La verdadera Gran Aventura!

lunes, 15 de febrero de 2016

Vulnerables

Según la definición del Diccionario de la RAE, “vulnerable” significa “Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente”.

Se nos ha enseñado que somos más que vencedores, que todo lo podemos en Cristo. ¡Es una maravillosa verdad! Pero, no siempre se nos recuerda que también somos seres vulnerables.  Por lo tanto, es muy posible que en algunas ocasiones recibamos heridas, lesiones...No es algo raro o extraño sino absolutamente normal. 

Quisiéramos que la frase “somos más que vencedores” implicara que también somos “intocables”. Y, en parte, así es. Dios nos guarda de tal manera que el mal no puede tocarnos. Sin embargo, Dios mismo permitirá muchas veces que algo o alguien ponga en evidencia nuestra vulnerabilidad. Nos recuerda que somos dependientes. Incluso tal vez haya heridas. Eso es perfectamente compatible con nuestro victorioso destino en Dios. Seguimos siendo más que vencedores aunque tengamos algunas heridas y cicatrices. 

Ser vulnerable es un regalo de Dios: el saber que somos limitados, en cierto modo frágiles,  y no un “superhéroe intocable" que no sabe de dolores ni penas.

El ser vulnerables nos hace más humanos y más compasivos.
 
De modo que, cuando te enfrentes cara a cara con tu propia vulnerabilidad, podés recordar “Claro, soy humano, por eso las cicatrices... ¡pero sigo siendo más que vencedor!” Y verás a los demás con ojos compasivos porque ellos también son vulnerables, humanos frágiles como vos en un ambiente bastante hostil. ¡Que el reconocernos vulnerables nos lleve a amar más a los demás!


martes, 5 de enero de 2016

Sabores de un año nuevo

En la vida hay situaciones que tienen sabor amargo… Sí. Es cierto. ¡Pero también hay muchas que saben dulce!... Puede resultar un exquisito placer ver con el paso de los años, cómo Dios usó todas esas situaciones para hacer algo maravilloso en nuestro corazón y en nuestro carácter. La madurez,  la compasión, la ternura, la misericordia, la mansedumbre. 

Este año nuevo traerá dulzura y sabores inesperados. Seguramente. Pero no tengas temor. Dios estará cada instante allí. Él  prepara de antemano el camino que vamos a transitar y va delante de nosotros para protegernos. 
 
 
 
¡Vale la pena no desesperarse y confiar en Dios! Él siempre es fiel y nunca falla.  A esas cosas que te parecen amargas y difíciles Dios las tornará en buen fruto. para tu bien y para el bien de otros.

 No reniegues de las circunstancias difíciles: Dios usará todas para hacernos realmente plenos y felices.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Amor inexplicable

Hay un amor inexplicable y maravilloso que nuestra mente no alcanza a comprender en toda su magnitud. Un amor que no termina, que nunca acabará. Un amor que no pone condiciones, que es infinito. Los humanos ponemos condiciones, a veces sin pensarlo: amamos fácilmente a los que nos aman. A quienes no nos aman, no tan fácil. Sin embargo, Dios nos ama como somos. Con nuestro carácter e incongruencias, con nuestras luchas y temores, con nuestras debilidades y maldades. Él no deja de amarnos. Desde antes de que naciéramos, ya nos amaba Dios con ese amor tan grande y verdadero. No nos pidió que fuéramos buenos para amarnos; no esperó a que cambiáramos de actitud y dejáramos de hacer el mal. Nos ama igual de tal manera. Y por su amor nos salva y nos transforma.

Aunque lo niegues y digas que Él no existe, te ama igual, esperando que decidas creerle. Aunque no le creas, Él te ama. Aunque pienses que no mereces ser amado, Él te ama igual. Aunque pienses que sos demasiado malo, Él te ama igual. Aunque te sientas culpable de tus errores y pecados, Él te ama igual. Dios te espera cada día. Espera que le creas, que confíes, que aceptes su amor para darte una vida nueva, para librarte de la culpa y del sinsentido; para librarte del temor y de la muerte.

¡Dios te ama tanto! Él quiere ser parte de tu vida desde hoy y para siempre.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

martes, 10 de noviembre de 2015

Que nada te esclavice

Nos hemos acostumbrado a lo inmediato, a lo instantáneo. Tanto que nos cuesta esperar unos segundos: una actualización en un dispositivo puede alterarnos, ¡cuando en realidad es cuestión de segundos! La velocidad a la que vivimos, el ritmo del día a día, puede parecernos muy bueno, y lo es en algunos aspectos. No obstante, en medio de lo vertiginoso pueden desaparecer muchos detalles valiosos, hermosos, y hasta imprescindibles.
 
Correr a casa después del trabajo puede parecer genial, pero, podemos perder algo hermoso: un instante de cielo, la puesta de sol, garabatos de nubes. Pequeños descansos que recrean el alma. En un momento podemos observar con calma la gente que pasa, considerar sus rostros, su andar y pensar en su humanidad. Tienen su propia historia y sus luchas. Quizás en un instante una oración silenciosa les bendiga. La necesidad nos pasa por al lado, a veces, y no la vemos.  Nos apuramos para ir a correr en otro lado con el mismo frenesí. ¡A menudo nos privamos de instantáneas maravillosas!
Levantar la mirada del “dispositivo” y mirar la vida que nos rodea, ¡es tan agradable! Cuando viajás a la universidad, cuando caminás por la calle, si mirás “afuera”, encontrás personas que viven, cada una con sus realidades específicas, gente cansada, gente feliz. La vida pasa, y todos parecemos demasiado ocupados, ¡y tal vez nos estamos perdiendo lo mejor! El Candy crash queda inmutable ante tu sonrisa, la pantalla de tu tablet también, pero podés cambiarle el día a un niño, a un anciano, o a una persona cargada de problemas, con solo sonreír.  La tecnología está genial, y ayuda mucho, pero no dejemos que nos domine y nos quite lo mejor que tenemos: nuestra capacidad de considerar al otro, de verlo como persona, de amar, de comprender y ayudar. En fin, nuestra humanidad. Es un desafío. Pero recordá que Jesús nos hizo libres. Vivamos en su libertad. ¡Disfrutémosla!
 
“Todo me está permitido, pero no todo es para mi bien. Todo me está permitido, pero no dejaré que nada me domine.” 2° Co. 6.12, NVI.