domingo, 22 de abril de 2012

Un regalo

Ciertamente, la vida es un regalo de Dios. Pero hay más: Él prometió una vida mejor, abundante y eterna a todos los que le crean y lo amen.

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, dijo Jesús. Todos pueden recibir esa vida diferente: Si creés que Jesús es el Hijo de Dios y lo recibís en tu corazón por la fe, podés tenerla sin necesidad de hacer nada para ganarla. Dios quiere darla como un regalo precioso. 

Pedíselo así:

“Señor Jesús, reconozco que te necesito. Perdoname mis pecados y ayúdame a vivir esa vida que prometiste a los que creen en Vos. Entrá en mi corazón. Te recibo como mi Salvador y Señor. Confío en Vos. Gracias por perdonarme y por amarme tanto. Amén”

¡El amor de Dios transforma la vida y nos da un nuevo corazón!

miércoles, 22 de febrero de 2012

Cómo Él nos ve

 Creados a su  semejanza

 ¡Cuántos conflictos internos surgen del no aceptarse a uno mismo! Y es algo que va más allá de esos “gustos paradójicos” que muchos solemos tener: si tenés cabello lacio, querés rulos y si tenés rulos, te los planchás, etc. El concepto cultural de belleza está plagado de contradicciones, y con su desequilibrio causa estragos, sobre todo, en las mujeres. Un tema que nos atañe a todas.  Mujeres de toda edad sufren los efectos de los caprichos de la moda al punto de poner en riesgo su salud y su vida. Sin embargo, muchos ignoran una tremenda verdad:

¡Tu belleza viene del Cielo!.. Una belleza que no se marchita y que no se sujeta a los estándares de la tierra, porque viene del Creador. La salud física y emocional comienza con el aceptarnos y mirarnos con una óptica diferente, con los patrones de la “estética del cielo”. Si nos medimos por los parámetros erróneos terminaremos cayendo bajo la presión que imprimen.

Dios “todo lo hizo hermoso”. Él nos creó y lo hizo a su semejanza. De modo que hay algo, una vislumbre de la belleza divina enc ada ser humano. Más aún: Él se reserva el derecho de hermosear a sus hijos, porque su presencia es hermosura.

Que Dios abra tus ojos hoy para que veas la belleza que Él puso en vos y en los demás -esa belleza que resalta por ser única. 

Tener hábitos sanos, amarse y cuidarse, significa valorar lo que Dios considera lo más valioso del universo: tu vida y tu persona.

“...Hermoseará a los humildes con su salvación”  (Salmo 149: 4b)

domingo, 15 de enero de 2012

Nunca deja de amarte

Fuimos creados para lo bueno, por un Dios bueno, el único Dios.

Dios no me pide nada para amarme. Me ama desde antes de nacer con un amor inexplicable, infinito e incondicional. 

Si hago lo bueno como nadie, o si fracaso y me equivoco, como nadie, Él me ama de igual manera. Aunque eso no significa que apruebe o acepte lo malo. Él no me ama más por hacer el bien, ni me ama menos por mis errores. Pero, si creo en Él y confío, su amor me transforma para siempre, de modo que mi tendencia al mal será cada vez menos incidente en mi vida.

Que Dios me ame a pesar de todo, ¿Es una excusa para hacer lo malo? Jamás. Al contrario, el sabernos muy amados nos mueve a agradarle a Él, a hacer lo bueno. 

¡Somos muy amados! Que esa certeza nos ayude a crecer y ser mejores personas.Que sabernos amados nos motive a procurar ser más como Él es. 

"Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8). Dios nos ama de tal manera, que dio lo mejor por nosotros. 

Somos seres tan vulnerables, y sin embargo, el Dios Todopoderoso nos ama y cuida de nosotros, como un padre cuida con ternura de sus hijos. Y Dios es el Padre Perfecto, sin defectos ni errores. Confiar en Él es una decisión que cambia nuestro destino. 

Él nunca deja de amarnos. Él nunca deja de amarte.  ¡Qué magnífica verdad!