La mirada es palabra no pronunciada. La mirada también es comunicación. Puede transmitir lo que pensamos y sentimos; cómo somos y nuestro
estado interno. Puede transmitir afecto o rechazo; emociones beneficiosas o
nocivas. Percepciones recibidas;
reacciones internas; juicios no emitidos; reflejos de nuestro raciocinio y
también de nuestra vida emotiva. Por eso, cuando miramos, comunicamos; emitimos un mensaje.jueves, 8 de junio de 2017
Miradas
La mirada es palabra no pronunciada. La mirada también es comunicación. Puede transmitir lo que pensamos y sentimos; cómo somos y nuestro
estado interno. Puede transmitir afecto o rechazo; emociones beneficiosas o
nocivas. Percepciones recibidas;
reacciones internas; juicios no emitidos; reflejos de nuestro raciocinio y
también de nuestra vida emotiva. Por eso, cuando miramos, comunicamos; emitimos un mensaje.lunes, 8 de mayo de 2017
Sólo creer
¿Te parece imposible? Pero es real. ¿Te sentís lejos? Pero, Dios está cerca, a tu lado. ¿Pensás que hiciste todo mal y que Dios no te quiere? ¡Dios te ama tal cual sos, más de lo que podés imaginar!
sábado, 1 de abril de 2017
¡Te ama de tal manera...!
Dios nos
ama de tal manera que intervino en la historia de la humanidad. Íbamos hacia un futuro oscuro
y nefasto lejos de Dios. Pero Él se dio a conocer, envió a su Hijo Jesús para
que nos mostrara el camino al Cielo. Ante todo, para que nos mostrara ¡de
qué manera nos ama nuestro Creador! Jesús el Hijo de Dios murió en la cruz para
que nosotros tengamos vida por siempre, y resucitó para rescatarnos y
darnos un futuro feliz. lunes, 13 de marzo de 2017
Estamos seguros
¿Quién puede estar seguro en un
mundo lleno de inseguridad? En un tiempo de tanta violencia y falta de
humanidad, ¿quién puede vivir en paz y sin temor?... Para muchos la respuesta
es "Nadie". “Nadie que esté en su sano juicio.” Sin embargo, quienes
confiamos en Dios tenemos la seguridad de que Dios cumple sus promesas. Lo
sabemos. Y muchas de las promesas que nos ha dejado se refieren a la seguridad,
al vivir seguros y al vivir en paz. El Dios que nos creó sabe que necesitamos
su ayuda y nos dejó de antemano promesas que nos alientan y tranquilizan. Eso nos da una inefable seguridad y un fuerte consuelo.lunes, 20 de febrero de 2017
Fragilidad y fuerza
No nos gusta ser
frágiles ni vulnerables. Quisiéramos ser tan fuertes que nada nos dañe. Pero
somos así: vulnerables. Si sufrimos un corte, sangramos. Depende de la herida,
pero hasta podríamos morir si no obtuviéramos ayuda. Si chocamos con algo
fuertemente, o tenemos una caída, hasta los huesos pueden astillarse o quebrarse. Los músculos y tendones también
pueden herirse aunque tienen fuerza y resistencia. Nuestro cuerpo sigue siendo
frágil aunque pueda hacer proezas deportivas o de fuerza. Cada partícula de nuestro ser nos
recuerda que somos “finitos” y “mortales”. Y aunque todos quisiéramos no serlo,
tiene un propósito: volver nuestro corazón a Aquel que es infinito, eterno y
Todopoderoso: el Dios que nos ama y nos sustenta.
Nuestra condición de mortales hace posible la empatía, la compasión. Podemos poner en
práctica el amor por el prójimo, la misericordia, la generosidad,
el trabajo en grupo, y tantas cosas más. Nos ayuda a dejar de pensar en lo material para
enfocarnos en las personas. Disminuye nuestro egoísmo para pensar en los demás. Si
fuéramos fuertes e invulnerables, seguramente seríamos pedantes, autosuficientes, egoístas y
orgullosos. Así es la naturaleza humana. Nuestra finitud pone límite a nuestra arrogancia.lunes, 9 de enero de 2017
Pacificadores
En un mundo que parece cada vez más violento, los pacificadores pueden parecer seres de otro siglo. Sin embargo, hay una riqueza oculta en ser un pacificador: eso trae gozo a tu vida y a la vida de otros.La Biblia dice que Dios es nuestra paz, y que Él nos da su paz, esa paz que es verdadera y duradera.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Semejantes
Se acerca fin de año y empezamos a hacer balances, en todo sentido y en muchas áreas. Solemos evaluar nuestras metas alcanzadas, los proyectos cumplidos. Sin embargo, es importante evaluar nuestra vida interior, espiritual, trascendente. Examinarnos con una instrospección sincera. Anhelamos ser mejores personas; más semejantes a Jesús. ¡Esa es la meta ineludible y proseguimos!
Queremos ser más como Vos, Señor. Más semejante a Vos. Al menos, imitar tu corazón inigualable, tu ternura, tu compasión. Tener la sonrisa espontánea. Dar los abrazos que sanan. Tener las palabras justas. Tener el amor que rebosa y salpica; ese amor que echa fuera el temor. Ese amor de Dios que ahuyenta hasta miedos ajenos. Amor que acepta. Que recibe y transforma. Amor que redime y da vida. Es una meta que no acaba acá en esta tierra; lo sé. Pero, al menos, un poco más cada día, quiero parecerme más a Vos.
Cuando vemos la realidad que nos rodea, muchos deseamos ser más como Vos, para poder llevar vida, alivio, salud y paz. Para mitigar dolores y cambiar circunstancias. Para que todos sepan que hay salida.
En este último mes del año, quiero ver lo que todavía tengo que cambiar. Ayudame, Señor, con ese cambio interno que solamente Vos podés hacer. El mundo te necesita. Nosotros, tu Iglesia, te necesitamos. Porque parte de nuestra misión es, también, ser más como Vos, para que muchos puedan conocerte. Ayudanos ser apasionados por crecer continuamente, por vivir con Vos y para Vos. Amando, viviendo conforme a tu Palabra, haciendo tu voluntad. Valdrá la pena todo lo vivido, si al final del año te conocemos más, ¡y nos parecemos más!





