viernes, 17 de mayo de 2013

¿Rendirme? ¡Jamás!

En la vida diaria nos topamos con esta pregunta "no articulada", pero que rebota en el interior hasta que la enfrentamos: "¿Te vas a rendir?"  Qué hacer; esa es la cuestión. 

Es entonces que nos "sentamos" un instante frente a esa palabra: "rendirme". Y simplemente le decimos: "¡Jamás!" Es una decisión necesaria. Más que una respuesta a uno mismo es la manifestación de la actitud que adoptaremos de ahora en más.

Ni pensemos en rendirnos, en abandonar. Las situaciones que surgen nos "sugieren" que es la única opción, quizás. Las pruebas, el desánimo y demás no desaparecerán simplemente porque decidamos rendirnos. El rendirse nunca será una solución. Salvo que nos rindamos a Dios. Esa es la única rendición válida: Rendirnos a Dios, entregarnos a Dios, confiar con certeza en su amor y en sus planes. Porque Él tiene planes y, ciertamente, son mejores que los nuestros. La mejor decisión es no rendirse ante los problemas, sino rendirnos a Dios. Entregar todo a Él porque Él cuida de nosotros. 

Podemos confiarle nuestra vida a Dios. Y ya no tendremos que rendirnos ante avalanchas de dificultades. Podremos decir confiados: "Yo sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado" (1 Timoteo 1:12, NVI).

De modo que no nos dejemos intimidar por las circunstancias, porque nuestro Dios controla todas las cosas y lea pone límite. Él está a nuestro lado diciendo: "No te rindas. No temas. Yo te ayudo".

¡Ese es nuestro Dios! No lo dudes y comprobalo por vos mismo.

sábado, 27 de abril de 2013

Algo más que la vida

Cuando pensamos en la vida consideramos que eso es lo más importante. ¡Y, sin duda que lo es! Sin embargo, por sobre todo lo importante está lo trascendente. Todos anhelamos disfrutar una vida larga, fructífera, dichosa, una vida que valga la pena vivir. Pero, ¿sabías que hay Alguien que quiere darnos eso y mucho más? ¿Mejor que una vida larga y exitosa? Sí. Algo que sobrepasa la rutina, la supervivencia o la existencia sin propósito. Algo que trasciende nuestro tiempo.

Hay un Dios Creador de todo lo que existe, que quiere darnos una vida que nunca se acabe, una vida eterna, vida para siempre. Él la preparó como un regalo para todo aquel que la quiera recibir. Puede ser tuyo, hoy.

¿Te parece demasiado?¿Demasiado bueno, demasiado fácil? Pero es real. Dios es bueno y quiere que todos puedan recibirlo. Tan fácil que un niño lo puede recibir, como quien recibe un regalo. Todos sin excepción pueden recibir lo que Dios preparó. Todo ser humano, de toda raza, de toda edad, de todo estrato social, de toda condición. Nadie es tan joven ni tan grande, ni tan rico ni tan pobre, ni tan bueno, ni tan malo, ni tan erudito ni tan ignorante, ni tan brillante ni tan torpe, que no pueda recibir el regalo de Dios. Si lo querés, podés tomarlo. Es para vos. ¿Cómo lo recibimos? Es gratis; sólo tenés que aceptarlo, por la fe. Dios da esta vida eterna a los que creen que Jesús es el Hijo de Dios, que vino y murió por nosotros y resucitó. Si aceptás a Jesús en tu corazón como tu Salvador y Señor, creyendo lo que Él dice, serás salvo. Dijo Jesús: "El que cree en mí, tiene vida eterna".

Dios es bueno. Dios quiere darnos algo más que la vida: Vida abundante con Él aquí en la tierra, y, después, la vida eterna.

 

jueves, 21 de marzo de 2013

Realeza

Recordar quienes somos nos ayuda para no ceder a la tentación de menoscabarnos, o sobrevalorarnos. Nuestra autoestima está equilibrada en Dios. 
Los hijos de Dios somos hijos del Rey, que es Rey de reyes y Señor de señores. La Biblia dice somos herederos en Cristo Jesús. Que “somos reyes y sacerdotes”, que somos justos, que somos santos, que somos más que vencedores. Y, de igual manera, nos exhorta a que “cada uno piense de sí con cordura”, sin tener “un concepto más alto del que deba tener”.
Como mujeres, ¿somos princesas o somos siervas? Son conceptos que se contraponen. Pero debemos saber que somos ambas. Pareciera ser una paradoja, pero es una realidad bíblica. La realeza del Reino de Dios se caracteriza por la actitud de servicio hacia el prójimo.
Tenemos la misión de dar a conocer el amor de Dios para que muchos lo conozcan y lo reciban. Somos seres humanos, llenos de la presencia de Dios con el propósito de honrar su nombre. Somos llamados a ser como Jesús. Él, el Rey de gloria, se hizo siervo y entregó su vida para salvarnos a todos. Por eso, la realeza del Reino de Dios se distingue por el amor y el servicio.
Más allá de nuestra herencia en los cielos, más allá de la vida eterna que ya tenemos, más allá del poder y la autoridad de Dios que hemos recibido, más allá de nuestra “corona”, somos siervos de Dios comisionados para salvar a otros. Recordemos cuán valiosos somos, de modo que podemos vivir confiadamente y abocados a nuestra misión.

viernes, 8 de febrero de 2013

No es tarde

¿Pensás que ya es demasiado tarde? Quizás empezaste el año con un balance negativo y pensás que ya es tarde para recuperar el tiempo o cambiar cosas. Pero, nunca es tarde para empezar de nuevo. Date una oportunidad. Dios también te da oportunidades al darte vida para tomar decisiones que pueden hacer de éste, un año diferente, sorprendente y muy fructífero. Poné todo en sus manos. Él transforma lo más profundo de nuestro ser, y nos da sabiduría y crecimiento todos los días. Su presencia hará en nosotros lo que nosotros mismos no podemos. Considerá cada día y cada situación como una posibilidad de ejercitar tu libertad. Podés elegir, en cierta manera, cómo vivirlo.

No podemos controlar las situaciones, pero podemos elegir la manera de afrontarlas. Las cosas suceden, “se nos escapan de las manos” a veces, muchas. Somos humanos; limitados,  vulnerables, y sin embargo, podemos decidirnos a no dejar que lo que pasa condicione "mi actitud, mi reacción, mi sentir, y mi vivir". Podemos elegir creerle a Dios y no embargarnos de tristeza frente a lo negativo que nos pase. Eso que nos ocurre nos hará más sabios, más fuertes, más sanos, más compasivos y humildes. Dios puede hacer de este tiempo, un tiempo increíble. No es un optimismo exagerado; sólo es fe. Y a Dios eso le encanta. Creámosle, con fe sencilla. 
No es tarde para cambiar ni para empezar de nuevo. Dios nos ama inmensamente y quiere siempre lo mejor para nosotros. Así de sencillo, y así de real.  No es un cliché, una frase hecha. Él lo dijo, y Él no miente. Estás vivo y sos libre para creerle a Dios. 
Él ha prometido ayudarte y estar con vos todos los días. Antes de tomar una decisión, recordá eso. No estás solo. Dios está con vos. Podés afrontar todo con nueva expectativa, porque Dios es bueno y quiere tu bien.

miércoles, 23 de enero de 2013

Mucho más que el pan

Compartimos con otros lo que tenemos. Damos de lo que tenemos y es así en cada área y en cada aspecto. Consideramos importante y vital la ayuda material porque hay necesidades urgentes que no pueden esperar. Sin embargo, existen otras necesidades que urge suplir y que son tan vitales o incluso más. Quizás todos podemos brindar ayuda material, mejorar la calidad de vida de otros, aconsejar, asesorar. Pero, cuando hablamos de Jesús a otros, compartimos algo único, que es mucho más valioso que el pan.

La alimentación, el trabajo, la educación, la salud, son sumamente importantes. Muchos gobernantes e instituciones pueden implementar mejoras en todo eso. Pero el transmitir una vida que es eterna, Dios lo ha concedido solamente a la Iglesia de Dios, por medio de Jesucristo: los hijos de Dios que hemos experimentado esa vida nueva.

Constituye un cambio radical de toda la existencia. Al hablarle de Jesús podemos conducir a la persona al inicio de una relación Padre-hijo con Dios, una transformación que revoluciona su vivir, otorgándole la vida eterna. Una vida que trasciende. Esto es más valioso que que toda la ayuda material que podamos brindar. Ninguna acción social, aunque válida y buena,  se le compara.

Lo que llamamos "evangelizar" es llevar las mejores noticias que puede recibir un ser humano. Implica posibilitar la decisión que llevará a la vida eterna, a la satisfacción al alma, a propósitos impensados y a una existencia en plenitud.

Asistamos a los pobres, a los enfermos y necesitados en toda manera posible. Pero no brindemos solamente lo necesario para esta vida: compartamos el mensaje del evangelio. Que todos sepan que hay vida después de que partimos de esta tierra. Y esa vida está en Jesús: "El que cree en mí, tiene vida eterna", dijo Jesús (Juan 6:47).

 Pan y vida. Vida verdadera y eterna.

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jueves, 20 de diciembre de 2012

Quiero saber Quién sos

Se ha hablado y se habla mucho de Jesús. Se han estudiado y analizado minuciosamente los hechos de su vida y de su historia. Se ha escudriñado toda evidencia posible acerca de su existencia y de sus hechos. Y cada una confirma la verdad acerca de Jesús conforme está escrita en la Biblia. Se ha debatido, escrito y publicado mucho acerca de Él. Se han escrito libros, canciones, himnos, poemas; se han hecho películas y cortometrajes…y todo esto a lo largo de siglos de historia.
 
Muchos lo amamos; otros no saben de Él; otros, lo ignoran; otros lo rechazan, mientras que otros están dispuestos a dar la vida por causa de Él. Muchos han oído de Jesús pero realmente no saben Quién es.

“¿Quién eres, Señor?” Es una pregunta que todos deberíamos hacerle. ¡Él siempre la responde! 

“¿Quién eres, Señor?” preguntó Saulo, un eminente rabino, estudioso de las Escrituras, que sabía todo lo que éstas decían acerca del Mesías que habría de venir, ...pero no lo conocía. (Hechos 9:5),. Y con la respuesta de Jesús se convirtió en el apóstol Pablo, ministro del evangelio a las naciones.

Quizás muchos aman a Jesús sin conocerle. Porque les fue presentado por alguna religión, o lo siguen por tradición familiar o cultural. Ellos también pueden conocer a Jesús.

En este tiempo de la Navidad, podemos acercarnos a Jesús como esos niños que querían conocerlo, que lo seguían a todas partes, que se sentían seguros cerca del Maestro que hablaba de Dios, hacía milagros, y alimentaba a las multitudes. Podemos acercarnos así, sencillamente, sin prejuicios, sin temores, con un deseo ferviente de conocerlo. 

Si ya lo conocés, sabés que podés conocerlo más al Hijo de Dios que se hizo hombre para venir a salvarnos. Él es Señor y Salvador. Él es Amigo de quienes lo amamos y obedecemos su Palabra.

Podemos disfrutar de la amistad con Él, crecer en la fe, y conocer su gran amor que nos transforma a diario. 

Él nos da todo lo bueno. Él es quien hizo posible el camino al Cielo, el acceso a Dios, el poder recibir la vida para siempre.

Si no lo conocés, hablá con Él. ¡Dios te ama tanto, que envió a Jesús para salvarte!

jueves, 6 de diciembre de 2012

Una mirada diferente

"¿Cómo te ves? ¿Te pesa la carga histórica y sociocultural que pareciera persistir sobre el género femenino? ¿Todavía te pesan los mitos y las limitaciones (a veces hasta eclesiásticas) incluso cuando Dios te está llamando a que "cumplas tu ministerio"? ¿O estás disfrutando de "la libertad conque Cristo nos hizo libres"?  Podemos hacer lo que Dios desea que hagamos; lo que es específico, y lo que Él decida.
 Dios ha diseñado nuestra vida, propósitos que solo nosotras podemos cumplir. Es una verdad impactante el hecho de que la mujer tiene, así como el hombre, una misión dada por Dios. Y esto no significa simplemente acompañar al hombre, complementar el ministerio del hombre, y ayudar al hombre para que cumpla su llamado. Eso está bien, y es así en muchísimos casos. No obstante, hay un diseño, un plan, una misión, un proyecto ideado por Dios y no por hombres. Ese proyecto de vida que tenemos que cumplir de manera individual y como mujeres de Dios. Esto no significa de ninguna manera adoptar posturas del sistema mundano para competir y dividir; no olvidemos quiénes somos y qué Espíritu tenemos. 
Cuando hablamos del proyecto ideado por Dios nos referimos a la obra de Dios para este tiempo: hombres y mujeres cumpliendo su llamado en comunión, en armonía, fortaleciendo a la Iglesia viéndonos unos a otros con “una mirada diferente”: tal como Dios nos ve. Cuando podemos vernos así ¡se acaban “los vestigios de feminismo y de machismo”, de competencias y luchas por poderes, de discusiones vanas, irreales,  y sin provecho!
La Biblia nos habla claramente acerca de la gracia soberana de Dios que usa a hombres y mujeres- por igual- para llevar gloria a nuestro Dios.  Decidámonos a obedecer a Dios, cuando Él nos llama; que nada impida que Él obre en nosotras su voluntad. Esa voluntad “buena, agradable, y perfecta”.
¡Somos portadoras de buenas noticias! Mujeres fuertes en vasos frágiles. El Espíritu de Dios que nos hizo hijas de Dios, que nos capacita para Dios, hace de nosotras portadoras de su amor y su verdad. Y eso, ¡es muchísimo más de lo que podemos imaginar!"